Reportajes

Cuando el silbato es la barrera a superar

Podemos afirmar que las sordolimpiadas es la competición más olvidada que tiene el reconocimiento del Comité Olímpico Internacional (COI), la misma organización que cada cuatro años lleva a cabo los famosos Juegos Olímpicos. El poco reconocimiento que tienen conlleva a una falta de incentivo por parte de los jóvenes sordos que podrían estar capacitados para participar en altas competiciones. Además, el dinero invertido en la competición es muy reducido, ya no sólo respecto a los Juegos Olímpicos comunes, sino también respecto a los Paralimpicos. Deportistas sordos olímpicos como Javi Soto o Santiago Poveda siguen luchando por alcanzar la equidad entre los juegos olímpicos.

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En el pasado verano de 2016 se llevaron a cabo las últimas Olimpiadas en Rio de Janeiro. Miles de espectadores pudieron a disfrutar desde casa, a tiempo completo, de la competición gracias a la total cobertura que hubo en canales como Teledeporte (TDP) o el 24h. Todos tuvimos el placer de celebrar en directo la medalla de oro de Carolina Martín después de que su volante aterrizase de forma definitiva en el campo de su contrincante india Venkata Sindhu. Lloramos con Mireia Belmonte al acabar la prueba de 200 metros mariposa llevándose así una medalla de oro más a España. También con Rafa Nadal y Marc López en su partido de dobles que culminó con otro oro.

Conocemos estos datos, todos pudimos ser partícipes. Sin embargo, no fueron los únicos deportistas que batieron marcas y se llevaron medallas de vuelta a España. Existen otros juegos olímpicos donde los deportistas participaron y no se llevaron el reconocimiento de miles de personas en directo como pasó con Belmonte o Martín. Los juegos Paralímpicos también son organizados por el Comité Olímpico Internacional para dar cabida a aquellos deportistas que padecen de alguna discapacidad física. Estos juegos, aunque no tienen el mismo seguimiento que los Juegos Olímpicos, también se retransmiten en los canales deportivos.

Sin embargo, los Juegos Olímpicos y los Paralímpicos no son los únicos eventos mundiales que organiza el COI. ¿Se han preguntado alguna vez por qué no participan deportistas sordos en los paralímpicos?

Las personas sordas cuentan con su propia competición mundial, las Sordolimpiadas. Concretamente este año celebrarán la XXIIIª edición de los Juegos de Verano en la ciudad turca de Samsun del 18 al 30 de julio. Sólo después de los Juegos Olímpicos que recuperó Pierre de Coubertin en 1896 para Atenas, las Sordolimpiadas son la convocatoria deportiva más antigua de juegos mundiales, que lleva organizándose desde 1924, cuando se celebró por primera vez en París. De hecho, la entidad que organiza los Juegos Sordolímpicos de Verano, el Comité Internacional de Deportes para Sordos, afirma que es el evento deportivo de más larga duración, tras sus equivalentes Olímpicos, y también es el segundo con mayor número de participación de deportistas del mundo, que oscila entre 2.000 y 4.000 atletas desde la edición de 2001 en Copenhague.

Anuncio de televisión de la participación alemana en los sordolímpicos de Sofia 2013.

Normas y funcionamiento

Lo cierto es que las Sordolimpiadas no son tan distintas respecto a los Juegos Olímpicos que conocemos. De hecho, los deportes que se practican no tienen ningún tipo de diferencia ni son juegos distintos o especiales para los deportistas sordos. La única adaptación existente es hacer visibles las claves de la audición ya que en ninguno de estos juegos se utilizan las típicas señales auditivas a las que estamos acostumbrados, como los disparos de salida, o el arbitraje con silbato.

En los Juegos de Sordos, los atletas pueden competir e interactuar con otros libremente y sin intérpretes de lenguas de signos

La clave, como hemos mencionado antes, está en cambiar los típicos reflejos auditivos por reflejos visuales como podría ser el uso de luces estroboscópicas. Según la modalidad deportiva, también pueden ayudarse de banderas de colores, o pañuelos, que agitan para dar la salida. Otra de las características de las Sordolimpiadas es la ausencia de griterío entre los espectadores, o que éstos no aplauden para animar a los participantes sordos. Sería en vano. En cambio, lo que hacen es agitar las palmas de las manos, que es la forma visual del aplauso en el lenguaje signado.

Javi Soto es uno de los deportistas sordos que conocen bien lo que es competir en las Sordolimpiadas. Es atleta de medio fondo, vasco de Hondarribia. Soto afirma que cuando era adolescente le gustaban todos los deportes, pero que finalmente decidió decantarse por el atletismo. A los 20 años aprendió a hablar la lengua de signos gracias a su afición, el deporte y concretamente el atletismo. Participó por primera vez en las Sordolimpiadas de 1997 en Copenhague, donde estrenó su medallero con la plata en la carrera de 1.500 metros. Tres años después participó en los juegos sordos de Roma de 2001 con el que consiguió el oro en la misma prueba, y plata en Melbourne 2005. Con estos datos, da la sensación de que España cuenta con muchas medallas provenientes de las sordolimpiadas celebradas a lo largo de los años, pero nada más lejos que eso. 

Soto: “La selección española de sordos presenta un pobre balance de medallas comparado con el resto de países”

El medallero histórico de los deportistas españoles en las Sordolimpiadas únicamente cuenta con el oro de Soto, en una clasificación dominada por Estados Unidos, Rusia, Alemania e Italia, con más de 80 medallas de oro. El dominio norteamericano es absoluto, con más de 900 medallas en total, doblando a sus rivales inmediatos, mientras que España tan sólo ha conseguido hasta la fecha apenas 9 medallas.

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Javier Soto recibió el oro por la prueba de los 1.500 metros en Roma 2001. / Foto: FEDS

Soto nos explica que no todo fue un “camino de rosas”. Aunque las dificultades que pudieron presentarse durante esa época no fueron un impedimento, se daba la situación de que a veces le resultaba “muy difícil leer los labios de los profesores en las clases y también seguir las indicaciones de los entrenadores en los partidos de fútbol” debido a que estaba en un centro de modalidad oral.

Esto nos hace plantearnos, hasta qué punto está relacionado el hecho de tener un pobre balance de medallas en las Sordolimpiadas y las dificultades con las que se encuentran los jóvenes sordos para entender todo lo que sucede a su alrededor antes de aprender la lengua de signos.

La lucha de la Federación Española del Deporte Sordo (FEDS)

Santiago Poveda es el presidente de la Federación Española del Deporte Sordo (FEDS)  y deportista multifacético. Poveda explica que el método oralista que se imparte en la gran mayoría de escuelas hace más difícil brindar a un alumno sordo de las mismas oportunidades que a un alumno oyente. Según el presidente de la FEDS  “los padres oyentes no conocen el deporte sordo, a los niños sordos les cuesta participar junto con oyentes, y al final hay pocos deportistas sordos” razón por la cual, a largo plazo, afectaría al balance de medallas en las Sordolimpiadas.

Poveda: “Aunque en las antiguas Escuelas Nacionales de Sordomudos la educación era igual de mal que ahora, por lo menos estaban los niños sordos haciendo deporte juntos”

En la FEDS observan que cada vez hay menos participantes sordos en las competiciones de benjamines y juveniles, algo que les preocupa de cara al futuro. “Aunque la educación de las personas sordas en España de hace unas décadas atrás estaba igual de mal que ahora, por lo menos antes estaban todos los niños sordos juntos en lo que se conocía como Escuelas Nacionales de Sordomudos”, explica Poveda. En este contexto, los escolares sordos hacían deportes juntos durante el recreo o fuera de la escuela, por lo que se incentivaba luego su participación en clubes deportivos sordos.

De hecho, algunas personas sordas que han crecido durante la infancia sin conocer la lengua de signos han acabado adaptándola como su lengua, debido a su dedicación al deporte. Aunque las lenguas de signos les permite poder competir con atletas sordos del mundo, no conforman un lenguaje cuyo entendimiento sea universal, sino que se comunican en el Sistema de Signos Internacional. “Es como el esperanto y aunque un deportista sordo no lo conozca, lo aprende durante su participación en las competiciones” afirma Poveda. Es el equivalente del inglés en los Juegos Olímpicos, en el que no es obligado saber hablarlo para poder participar en ellos, pero está fuera de toda duda que facilita considerablemente la participación efectiva de los atletas en las competiciones internacionales.

Resumen de la clausura de los sordolímpicos de Sofia 2013.

Sin embargo, la FEDS recuerda que la extensión del método oralista en los centros de educación no es la única problemática que impide a los jóvenes sordos tener las mismas oportunidades para competir. Los deportistas sordos son susceptibles de recibir becas y ayudas al estudio para que puedan ser deportistas de élite, y a pesar de ello, Poveda afirma que “nadie o muy pocos lo piden por desconocimiento, y al final cada año hay menos presupuesto del Plan ADO para sordos, porque se gestiona dentro del Comité Paralímpico Español”. Es decir, al final las subvenciones y las becas se distribuyen entre las distintas modalidades del deporte, hay mucho más presupuesto destinado a los Paralímpicos que a las Sordolimpiadas.

A pesar del largo recorrido histórico de las Sordolimpiadas, y de las cifras de participación que cosecha, tampoco no reciben apenas cobertura mediática, ni que sea de forma equiparable al de los Juegos Paralímpicos, cuya última edición se celebró en la capital de Bulgaria, Sofía, en 2013. En aquella ocasión acudieron más de 2.879 deportistas de 90 países diferentes, mientras que en los últimos Paralímpicos de Rio de Janeiro del año pasado participaron 4.342 atletas.

Los Paralímpicos se organizan en 10 categorías por tipos de discapacidad, de las cuales 8 son de tipo físico, uno por cegueras y otro para las discapacidades intelectuales. Además, dentro de cada categoría las competiciones se subdividen a su vez por grados de minusvalía; por último, las clasificaciones van por competiciones femeninas y masculinas. Por su parte, las Sordolimpiadas únicamente se subdividen por género (e incluso en alguna competición sólo hay equipos mixtos), y no existen más subdivisiones. Por lo cual, este dato da una idea de cómo en el mundo hay más deportistas con sordera que de los que son de otras discapacidades; los datos de participación que arrojan las sucesivas ediciones de Paralímpicos y Sordolimpiadas muestra que hay tantos deportistas sordos como atletas paralímpicos.

Sordos, pero ‘olímpicamente capacitados’

Sigue habiendo hoy en día cierta tirantez entre los que consideran que las Sordolimpiadas deberían incluirse dentro de los Paralímpicos y los que, en cambio, consideran que su separación es idónea. Poveda argumenta que ellos “no son discapacitados” ya que la sordera no supone una desventaja física o mental para practicar el mismo deporte que los oyentes. Un oyente no correrá más rápido o juega a tenis mejor que una persona sorda, por ejemplo.

Poveda: “Los atletas sordos podrían competir perfectamente contra deportistas oyentes en la mayoría de los casos”

“Hay que tener en cuenta que para los atletas sordos una persona con discapacidad es primero, antes que nada, una persona oyente y luego, sólo luego, es una persona con discapacidad”, afirma David A. Stewart, de la Universidad de Michigan en el artículo académico titulado Future Directions of the Deaflympics (PDF). Este profesor universitario fue jefe técnico de la selección norteamericana sorda de Hockey sobre hielo en el 2001, y opina que en los Paralímpicos “en todo caso, deberían participar las personas sordas que tengan alguna de las discapacidades que corresponden a sus categorías”. Es decir, Stewart diferencia entre lo que considera que existen atletas “olímpicos sordos” y los que son “paralímpicos sordos”.

El actor chino Jackie Chan promovió la candidatura de Taipei 2009 con este anuncio.

Sin embargo, el hecho de no poder oír sí es una clara desventaja para los deportistas sordos respecto a las olimpiadas comunes. Aunque sean pocas tal y como hemos mencionado anteriormente, los deportistas sordos necesitan adaptar los estímulos auditivos por los visuales. No obstante, como menciona Stewart, en la línea de lo que ya expresa Santiago Poveda, los profesores y entrenadores de deportes de los centros educativos convencionales “por desconocimiento no muestran a sus alumnos sordos que existe la posibilidad de convertirse en atletas de élite en competiciones existentes”.

El desconocimiento y la falta de información sobre la sordera y las discapacidades físicas hacen mella en la idea de si los deportistas sordos deberían incorporarse en los paraolímpicos. Una muestra de esto fue en la década de los 80 cuando el COI planteó unir los paraolímpicos y las sordolimpiadas en una misma celebración. Nunca se llegó a consensuar y por lo tanto, nunca se llevó a cabo.

¿Cuál es la la razón por la que los atletas sordos siguen su propia senda silenciosa? El presupuesto que se tendría que destinar para integrar a los deportistas sordos en los paralímpicos se incrementaría considerablemente ante la necesidad de incluir una legión de intérpretes para hacer posible la comunicación entre oyentes y sordos (u oralistas y signantes).

Ante tal perspectiva, el Comité Paralímpico Internacional sugirió la posibilidad de reducir el número de deportistas sordos para poder reducir dicho presupuesto. Como cabe de esperar, el Comité Internacional de Deportes para Sordos (CISS) rechazó en 1.993 entrar en los Paralímpicos. Pero, al mismo tiempo, consiguió retener el reconocimiento oficial del Comité Olímpico Internacional a sus anteriormente llamados “Juegos Internacionales de Sordos”, por lo que adoptó posteriormente la denominación de “Sordolímpicos”.

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Anna Iglesias, patinadora sorda en una de sus competiciones individuales. / Foto: CP Delta Prat

Más allá de eso, lo que realmente anhelan los deportistas sordos algún día es competir entre oyentes y sordos, sin que esta distinción tenga importancia ninguna. Como ejemplo de ello, el Club de Patinatge de Delta Prat cuenta en su equipo juvenil femenino a Anna Iglesias, una chica sorda, de dieciséis años, que lleva patinando con ellos desde los ocho años de edad. A pesar de su condición de sorda, también contaron con ella para la selección catalana femenina de patinaje en la competición internacional de la Copa de Europa de Geinsingen (Alemania), con sus compañeras oyentes. “Lo que más me preocupa cuando compito es si se me acerca demasiado alguna persona, porque al no oír no sé lo que sucede a mis espaldas, entonces he de mirar hacia atrás muy a menudo”, explica Iglesias.

Iglesias: “He de mirar hacia atrás muy a menudo para cercionarme que no se me acerque demasiado alguna patinadora a mis espaldas”

Cabe matizar que el patinaje de línea no se considera un deporte olímpico, a pesar de que las federaciones de este deporte llevan una decena de años demandando su reconocimiento ante el COI. A pesar de todo, es indudable que el caso de Iglesias demuestra que la inclusión de los deportistas sordos en las competiciones depende únicamente de la voluntad del club deportivo. Cuando Iglesias empezó a entrenarse en el patinaje en la categoría infantil, el CP Delta Prat cambió la forma de señalizar el arbitraje del silbato por un pañuelo, y las niñas no encontraron ningún inconveniente ante el cambio. Estas niñas son hoy en día jóvenes a punto de ser adultas, y algunas de ellas están con Iglesias en la selección catalana.

En Barcelona no pudo ser

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Logotipo de la candidatura española a los juegos sordolímpicos del 2017

Actualmente los Sordolímpicos están totalmente enfrascados en los preparativos de los juegos de verano. A partir del 18 de julio, Samsun (Turquía) acogerá a deportistas de 90 países de todo el mundo, donde el deporte los unirá por igual. Alrededor de 5.000 atletas y 5.000 delegados están preparados para trabajar, y se espera que para junio las instalaciones deportivas estén totalmente equipadas para los juegos. La ciudad turca contará con 2.000 voluntarios del Centro de Coordinación de Voluntarios, entre los cuales 300 son sordos.

Ante el contraste de la vitalidad de la organización en Turquía, llama la atención la resignación y el pesimismo en la Federación Española de Deportes para Sordos (FEDS). Marta Teixidó, su Secretaria General, muestra su hartazgo ante la falta de apoyo de las instituciones gubernamentales y deportivas españolas para el deporte sordo. “Somos los grandes olvidados, y más de una vez hemos estado a punto de desaparecer ante la falta de apoyo institucional”, denuncia Teixidó con contundencia.

No es para menos, la FEDS presentó la candidatura de Barcelona para albergar los mismos juegos que se realizarán finalmente en la ciudad Turca para este año. La ciudad de Samsun consiguió ser escogida en el 2011, durante el 43º Congreso Extraordinario del CISS que se celebró en Roma. Se alzó así en ganadora en detrimento de Buenos Aires y Barcelona, tras presentar un proyecto que contaba con un presupuesto de 40 millones de euros. “La candidatura de Barcelona sólo fue capaz de presentar un presupuesto de 8 millones de euros”, remata gráficamente Teixidó.

Para más información:

Pierre de CoubertinPadre de los Juegos Olímpicos

Sistema de Signos Internacional

Federación Española de Deportes para Sordos

Deaflympics- Eventos

 Olimpiadas Especiales

Centro de Coordinación de Voluntarios

Montxo Vicente

María Poveda

Noelia Fernández

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